
Hoy soy la castaña,
la de labios gruesos
de los que no salen flores,
sino palabras sin melodia
La de sabor profundo, calido,
la cubierta por capas de abrigo
Hoy soy la castaña, la despienada,
con arrugas en la frente de tanto pensar,
la de dedos delgados como palillos
que quieren golpear las teclas de un piano.
La de piernas inquietas,
que quieren golpear el piso
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