Hay algo especial en las camelias... tan grandes y fuertes que se ven, hermosas, más impresionante que una rosa, más abundante que un tulipan... de pétalos gruesos como labios (hablo de los míos)... pero de tallo débil, no logran soportar mucho tiempo su propio peso...
Ya sea cortadas o no, caen, aún lindas, aún radiantes... y al recogerlas se va deshaciendo el racimo de pétalos entre los dedos, dejando un camino de besos al lado de las huellas...
A la entrada de mi oficina hay camelias, recojo una cada día, y la pongo en mi escritorio... me recuerdan a mi...
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